Diversificar inversiones: por qué tener muchos activos no siempre reduce el riesgo

Tener más inversiones no siempre significa estar más diversificado

Una cartera puede contener numerosos productos y seguir dependiendo de los mismos factores. Por eso, diversificar inversiones no consiste simplemente en aumentar el número de activos.

La verdadera diversificación analiza cómo se relacionan entre ellos.

¿Qué significa diversificar?

Diversificar implica distribuir el riesgo. Para hacerlo pueden combinarse diferentes:

  • Clases de activo.
  • Sectores.
  • Mercados.
  • Regiones.
  • Monedas.
  • Horizontes temporales.

El objetivo es evitar que una única circunstancia tenga un impacto excesivo sobre toda la cartera.

Diez inversiones pueden comportarse como una sola

Imagine una cartera con acciones de diez compañías diferentes.

A primera vista parece diversificada.

Sin embargo, si todas pertenecen al mismo sector o dependen de la misma economía, podrían reaccionar de forma parecida ante determinados acontecimientos.

Por tanto, el número de posiciones no es suficiente.

Hay que analizar qué riesgos comparten.

También debe observarse el patrimonio fuera de la cartera

La diversificación no debería limitarse a una cuenta de inversión. Una persona puede tener acciones, fondos y bonos bien distribuidos. Sin embargo, quizá la mayoría de su patrimonio total se encuentre en inmuebles o en su propia empresa.

En ese caso existe una concentración que no aparece al analizar únicamente la cartera financiera. Por eso, el patrimonio debe observarse de forma global.

El horizonte temporal también importa

No todo el capital tiene que invertirse con el mismo plazo. Una parte puede estar destinada a necesidades cercanas. Otra puede buscar objetivos a diez o veinte años.

Combinar horizontes diferentes ayuda a evitar decisiones forzadas. También permite ajustar mejor el nivel de riesgo.

Diversificar no significa eliminar el riesgo

Toda inversión implica algún tipo de incertidumbre. La diversificación no pretende eliminarla por completo.

Su función es evitar que una única decisión determine el resultado de todo el patrimonio. Además, permite seleccionar de manera más consciente qué riesgos estamos dispuestos a asumir.

Revisar y rebalancear

Las carteras cambian con el tiempo.

Algunos activos crecen más que otros. Como consecuencia, una cartera inicialmente equilibrada puede acabar concentrándose en determinadas posiciones.

Revisarla periódicamente permite comprobar si sigue respondiendo a los objetivos iniciales.

Invertir con una visión global

En Coraltus entendemos la inversión como una parte del patrimonio.

Por eso, antes de analizar un producto concreto, conviene conocer los objetivos, la liquidez disponible, los riesgos existentes y el resto de los activos.

Diversificar no significa tener más inversiones.

Significa que cada una tenga sentido dentro del conjunto.

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